viernes, 8 de agosto de 2008

Archivo Nro 12: Pero...¿ cuándo vamos a aprender?


Pero… ¿cuándo vamos a aprender?

¿Cuánto poder tenemos? ¿Cuánto poder tienen ellos? ¿Puedo modificar hoy esa relación de poder? En política, subestimar al adversario es un lujo que el peronismo no puede ni debe volver a permitirse.

Sucedió, finalmente, lo que debía suceder, mal que nos pese. Nuevamente el peronismo (no sólo el gobierno, ni el kirchnerismo) fue derrotado en una confrontación político ideológica en la que se confirmaron otra vez las leyes de la politiquería liberal: no gana el más justo, ni el que tiene razón, sino el que más inteligentemente utiliza las armas (herramientas) de que dispone.

Esta nota podría evaluarse como la cómoda posición de un cronista que dicta cátedra sobre lo que se debería haber hecho teniendo en sus manos el diario del lunes (en este caso el del jueves) si no fuera porque, el 16 de junio próximo pasado, quien esto escribe hoy, afirmaba en otra nota (“Carta abierta – la tozudez no da para más-”), que la racionalidad y una correcta evaluación de la realidad que se vivía en el país, debían imponerse por sobre los deseos voluntaristas. Y que, en caso contrario, asistiríamos a una derrota que pondría en grave riesgo las posibilidades de gobernabilidad.

Fundamentábamos esa posición de la siguiente manera, con las frases que colocamos encomilladas en esta nota:

“Una medida económica coyuntural que a muchos nos pareció correcta, ha llevado al pueblo argentino a un nivel de enfrentamiento que logró unir a los sectores conservadores con grupos de izquierda, a reflotar conceptos que creíamos olvidados, a regenerar debates sobre la conveniencia o inconveniencia de la continuidad de un gobierno elegido democráticamente. La tozudez no da para más”.

Desde el primer momento, la posición del gobierno estuvo basada principalmente en el concepto de autoridad gubernamental, olvidando que la esencia del gobierno en una democracia formal no es la imposición, sino la persuasión y la negociación. La única alternativa a este método es la construcción paulatina de poder popular real, apoyado en el conjunto del pueblo organizado detrás de un genuino y coherente Proyecto Nacional. Si esto no se comprende, estaremos confrontando con la poderosa estructura del stablishment pretendiendo utilizar sus mismas concepciones y anticuerpos. Un imposible.

El gobierno despreció la negociación desde un comienzo, tal vez alentado por algunos asesores especializados en obsecuencia -que entonces mencionábamos- e insistió en un error garrafal:

“Se conjugan aquí una errónea información y un desconocimiento del funcionamiento de la economía, se le ha sumado al conflicto un inteligente aprovechamiento por los medios periodísticos de la enorme ineficacia comunicacional por parte del gobierno, y de un discurso opositor que ha utilizado hábilmente el componente emocional del “chacarero indefenso” para favorecer subrepticiamente los intereses de la concentración capitalista y de la entrega de recursos”.

A esa estulticia comunicacional se sumaba, entonces, la incapacidad de trasmitir a la tropa propia (léase ministros, secretarios, diputados, senadores, dirigentes), los argumentos imprescindibles que hubieran podido no sólo insuflarles el convencimiento de lo correcto, sino proporcionarles la base discursiva para llevar ese convencimiento a sus provincias, a sus ámbitos de pertenencia. Por supuesto, esto sólo puede hacerse, reiteramos, cuando existe un Proyecto de país orgánico, coherente y compartido, que ayudara a colocar el debate con el “campo” en su justa medida:

“Es cierto también que la estructura de la “inteligentzia” gubernamental se ha demostrado absolutamente incapaz de controlar el debate, de aportar alternativas contenedoras que lograran acercar a la comunidad algo de tranquilidad y certeza, elaborando un discurso racional, mesurado y coherente que estableciera un “rango” cualitativo táctico a una medida que, por inoperancia e incapacidad de varios funcionarios (incluida la presidenta) se ha transformado en una crisis estratégica de gobernabilidad”.

También se demostró que para llevar adelante un proyecto peronista no es suficiente con declamar intenciones. Es una verdad de Perogrullo que la doctrina peronista (con la que se puede coincidir o no, pero indudablemente constituye una de las bases conceptuales en las que se asienta hoy nuestro país) requiere para su aplicación práctica la comprensión de dos premisas fundamentales: una correcta evaluación de la realidad (la única verdad) y una cuidadosa medición de los tiempos políticos.

Era innegable que esas premisas no se estaban cumpliendo:

“Señora Presidenta: tome conciencia de que esta batalla ya la hemos perdido en la opinión pública. ‘Por ahora’ (como diría el presidente Chávez), la única medida prudente es recoger los heridos, aceptar el costo político que de todas formas ya ha sido pagado, y aprender del error. Persistir sería poner en riesgo no ya una posición económica, sino la supervivencia de su gobierno. Aunque usted no desee verlo, esto es lo que está en juego hoy”.

Frente a esa realidad, que nos parecía indiscutible, sugeríamos en esa nota del 16 de junio, una negociación forzosa para no perder todo:

“Señora Presidenta: la rectificación es necesaria, pero aunque sea dolorosa, no tiene porqué ser indigna ni vergonzante.

Por el contrario, el gobierno debe anunciar que, aún convencido de la corrección de las medidas, acepta retrotraerlas parcialmente dado que está claro que la mayor parte de la sociedad no comparte la justeza de las mismas.

Que las retenciones se retrotraen al mes de marzo, para todos aquellos propietarios cuyos campos no superen las 2.000 hectáreas sembradas.

Que siguen vigentes para los pooles de siembra, y que se analizarán durante este año -en conjunto con las organizaciones agropecuarias y con la adecuada difusión pública- las medidas a implementar a partir del año próximo.

Que el gobierno analizará en este año el restablecimiento de la Junta Nacional de Granos y de la Junta Nacional de Carnes, que supervisen y controlen la política exportadora nacional”.

Pero, desde luego, cuando las decisiones se tiñen de soberbia e intransigencia, dejan de tomarse en cuenta las preguntas primordiales de una lucha política: ¿Cuánto poder tenemos? ¿Cuánto poder tienen ellos? ¿Puedo modificar hoy esa relación de poder?

“En política, subestimar al adversario es un lujo que el peronismo no puede ni debe volver a permitirse”.

Debemos reafirmar que nuestra opinión sigue siendo la misma: era y es correcto aplicar las retenciones. No tenía el gobierno –y esto ya era evidente a principios de junio- poder suficiente para imponerlas tal cual estaban planteadas. Se me dirá que “perdimos sólo por la defección de Cobos”, pero esto es reduccionista: subordinar a la potencial conducta de una persona una estrategia nacional, implica un nivel de improvisación enorme. Llegamos a la decisión de Cobos porque nuestra propia fuerza no alcanzó. Y no alcanzó porque, simplemente, la fuerza del pueblo no alcanzaba. Porque en cinco años no se consideró “necesario” consolidar esa fuerza popular detrás de un proyecto nacional. Se apeló a esa fuerza con “una” medida, no con una idea.

Por no dar un paso atrás, que nos hubiera permitido luego dar dos adelante, perdimos un kilómetro. La próxima semana vendrá la discusión de los tamberos. En un mes, los ganaderos reclamarán. El gobierno está ahora partido en dos, el justicialismo en tres, y se le ha otorgado a la oposición un triunfo total e innecesario.

Deberá reorganizarse urgentemente el gabinete nacional. Deben abandonar el mismo aquellos ministros que se han revelado ineficientes en esta etapa. Pero, principalmente, el gobierno deberá decidir su camino en adelante. El proyecto de país debe ser explicitado claramente, sin tapujos ni medias tintas, porque el pueblo argentino necesita tener la certeza de hacia donde se transita, y la posibilidad de optar cuando el momento llegue.

“Deberemos aprender que el más peligroso hándicap que los gobernantes peronistas han concedido históricamente a la oposición antinacional es la propia complacencia. Que el “bastón de mariscal” peronista no puede comprarse, sino que se porta en préstamo, y que no tiene ningún parecido con el bastoncito que a uno le regalan cuando le ponen la banda presidencial”.

Algún día.

Enrique Gil Ibarra – 17 de julio del 2008

elhendrix@yahoo.comelhendrix.blogspot.com

Por » Enrique Gil Ibarra
correo@losocial.com.ar
Publicado el 20/07/2008

miércoles, 9 de julio de 2008

Archivo Nro 11

Juan B. Justo y la historia de muchas infamias juntas

La Fundación Juan B. Justo con esta nota, quiere inaugurar una serie de publicaciones, debates, conferencias que han ido haciendo la historia de la inconciencia y la desatención de la explotación operada sobre la clase trabajadora argentina. En ellas, Juan B. Justo encaró, en su momento, temas que lamentablemente aún conservan fuerte actualidad. La estructura política y social que impera en el país y en el mundo, nos llevan a considerar la sorprendente vigencia de los problemas, que lejos de haberlos resuelto aún nos conmueven y distorsionan. Nos embarcamos en esta tarea indispensable, como una contribución ciudadana y militante. Para que circule su obra y su pensamiento. El análisis y la lucha, de quien dedicó su vida y su ejemplo a concretar, o al menos intentarlo, la emancipación de la clase trabajadora argentina. La única, según sus propias palabras, capaz de superar el atraso en que el país está sumergido por la presencia y acción de la clase capitalista, dominante: “rapaz, opresora y parasitaria”.

No es nuestra idea, decir qué habría que hacer. Tampoco adelantar “qué hubiera hecho o dicho Justo” sobre tales y o cuáles tema. Sí, está claro, dentro de nuestras intenciones y limitados por espacios difíciles de acceder, buscamos difundir -como queda dicho- la obra de uno de los pensadores más lúcidos de nuestro país en relación a temas que mantienen vigencia en nuestro país y en muchos lugares del mundo. Cual es: la explotación y la miseria de la clase que siempre, en todos lados, crea riquezas que no disfruta. Para quienes piensen en estas injusticias y estén dispuestos a superarlas, esos problemas pueden hoy convertirse en agudos arietes que nos aglutinen en una lucha liberadora. Para modificar la dura realidad en que vivimos, particularmente, los trabajadores de nuestro país, y para todos los que de una u otra manera integramos la misma clase y los mismos sentimientos de reivindicación y justicia, a quienes Justo dedicó su obra y su vida entera.

El texto de hoy

El texto que ofrecemos a continuación es parte de su intervención en el debate sobre Regularización del comercio de carnes, dado en la Cámara de Diputados en el mes abril de 1923.

El análisis de la realidad social especialmente agrícola-ganadera en un

contexto general, marcado por graves problemas de abastecimiento, puede sorprender al lector por lo que ya dijimos: su actualidad y lo agraviante de su permanencia

Fue y es un tiempo de abusos, atropellos, connivencia política y peculado económico, francamente desquiciante.

La Epoca

Corrían los tiempos en que Argentina era considerada “el granero del mundo”. Exportador de cereales. El maíz y el trigo eran los exponentes fundamentales en el mencionado granero. Aquellos eran los sugerentes tiempos de la “manteca al techo”. De los “niños bien” y las “gentes mal”. De las ganancias fáciles y fabulosas. Exportaciones que dejaban réditos gastados en lujos incalculables. En la ostentación indecente, como el de tener un palacio para las aguas, que se constituyera en el tanque australiano más caro del mundo. El todavía opulento edificio de Aguas Argentinas en la Avenida Córdoba, a escasos metros de la Facultad de Ciencias Económicas de la universidad argentina. Sin embargo, aunque sus protagonistas no tuvieran clara conciencia de lo que estaba ocurriendo, las cosas iban cambiando. La frontera agrícola llegó a su máxima expansión para mediados de la década de los años diez. También la economía estaba operando un cambio.

Al primer frigorífico, el River Plate Fresh Meat Company, se le sumaron varios más. Además, los años veinte, fueron los del desembarco del capital norteamericano en nuestras tierras. Si bien el Swift estaba desde 1907, fueron los años veinte, con el gran aumento de la demanda mundial, los que mostraron la fuerza que empezaba a tener el capital norteamericano por estas tierras. No es casual, como lo señalaba Emilio Corbiére en su artículo “Patoruzú: un estanciero disfrazado de indio”) que, a finales de los años veinte, surgiera la figura de Patoruzú, un indio que defendía los valores de la clase dominante local y se oponía fervientemente a los “malos” norteamericanos, y no decía nada del imperialismo inglés ni de los estancieros, que en esos momentos monopolizaban nuestro comercio exterior y como consecuencia el interno.

En el plano político hay que tener en cuenta la famosa ley Sáenz Peña, que permitió solamente a los hombres el derecho a elegir y ser elegidos, negándoselo a las mujeres y a los inmigrantes de cualquier sexo. También le permitió a su promotor cosechar montañas de alabanzas y a la burguesía terrateniente seguir dominando, tranquilamente, sin sombra del fraude desembozado y la cómoda apariencia de enfrentarse a un gobierno, el de Don Hipólito Yrigoyen, rodeado de una aureola “popular”, mucho más dado a la retórica que a las medidas efectivas.

Otra consecuencia fue un relativo cambio de la situación en el congreso:

En 1911, el socialista francés Jean Jaurés (que no era precisamente enemigo de los parlamentos en general) visitó el congreso argentino:

“Acabo de presenciar una sesión... en el espacio de diez minutos se ha votado, en silencio, sin debate, autorizaciones de gastos por varios millones. Trés curieux”

La presencia de los legisladores socialistas y otros, elegidos democráticamente, transformó la integración de dicho cuerpo. Que se pareció un poco más a un Parlamento.

No obstante, los negociados seguían adelante, sólo que ahora había gente para denunciarlos. Juan B. Justo y la bancada parlamentaria socialista fueron, durante años, voceros de la clase trabajadora y del consumo popular en general. Entre las propuestas socialistas podemos enumerar: la creación de frigoríficos de propiedad estatal, la creación de un impuesto del 15% sobre las exportaciones, la prohibición de vender más barato en el exterior que en el país, entre otras muchas más.

Una constante de la clase dominante en nuestro país, fue y sigue siendo, la de no preocuparse por los problemas estructurales hasta que estos estallan. Entonces aparecen sus consecuencias más gravosas. Eso hizo, ya en aquellos años, que diversas propuestas contra los monopolios se fueran planteando. Así, comouna consecuencia, la creación de un trust o mega empresa estatal y otras formas, fueran consideradas cada vez que había crisis o los precios internacionales descendían, pero rápidamente, las mismas disposiciones fueran dejadas de lado cuando la situación se normalizaba. En suma: eran liberales y partidarios de la no intervención del estado cuando las cosas iban bien, pero se volvían ardientes defensores del derecho estatal y del estatismo, dispuestos a intervenir en la economía, cuando las cosas iban mal. En este contexto se da el debate sobre Regularización del Comercio de Carnes en abril de 1923.

A continuación, podremos acceder a un resumen del discurso del doctor Juan B. Justo que, como diputado socialista, pronunció en esa oportunidad, manteniendo una posición de denuncia contraria a las maniobras e intereses de los ganaderos y los monopolios sin necesidad de alinearse con el gobierno de turno y sus corifeos en el Parlamento.

(Todas las citas son del Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados, 1923, tomo VI)I:

“... cuál es la posición de esa mayoría en estos asuntos. Lo caracterizo sin vacilación como el estado de ánimo de una comisión parlamentaria que se cree al servicio de los intereses estrechos, absolutos y mal entendidos de un gremio capitalista” (p. 608). (Como los) “señores de Tucumán y del norte en general de la república” (al) “encontrarse en situaciones difíciles o que no les proporcionaban las enormes ganancias que ellos pretendían obtener (...) pensaron de inmediato en valerse de la influencia oficial local, es decir, de la ley y del gobierno de la provincia de Tucumán, para constituir el trust provincial del azúcar a expensas del pueblo entero de la república y se vio entonces al gobierno de Tucumán establecer gravámenes sobre la producción de azúcar que se consumía en todo el país, al mismo tiempo que se pedía la elevación de los derechos de aduana para proteger esa industria, así castigada por el fisco local. Y se vio al gobierno de la provincia dictar leyes que favorecían la exportación a vil precio a expensas de los consumidores nacionales. (...). Hoy tenemos una situación análoga, sólo que en ella está comprometida la clase más importante de empresarios capitalistas del país, la clase principal de la provincia de Buenos Aires, de una gran parte de Santa Fe, de casi todo Entre Ríos y Corrientes y de media provincia de Córdoba o sus dos terceras partes. Entonces, pues, la grita es bastante más poderosa para llegar directamente al congreso de la nación a exigirnos que establezcamos por ley nacional el trust capitalista de la carne. Esto es lo que significan las leyes que estamos por considerar. Son leyes de monopolio; son leyes que se dictarían al servicio de intereses estrechos de una categoría determinada de personas, y, agrego nuevamente, intereses mal entendidos”. (p. 609).

“Y esta vez, señor presidente, como cuando hemos condenado la situación de monopolio establecido por las leyes provinciales en Tucumán y en Cuyo, se nos ha salido con la cantinela de los pequeños productores. (...) y ahora se nos viene a decir: los ganaderos del país no son los estancieros; los estancieros son unas cuantas centenas de personas distinguidas que forman la sociedad rural; los propietarios ganaderos son 115.000. Puede ser que sean en ese número los que tengan algunas vacas en el país, pero niego que casi en su totalidad, ellos tengan nada que ver con los proyectos de que nos vamos a ocupar. Son hombres que no se preocupan tanto del precio de una vaca o de un novillo. La gente que tiene unas vaquitas, para proveerse sobre todo de leche para fines de uso doméstico, no se preocupa mucho más del precio de la vaca que una persona que ha comprado un traje se afecta del alza o de la baja del precio de la lana; tienen algunas vacas como instrumentos de uso doméstico para fines domésticos, y no se consideran tocados por estas grandes oscilaciones que afectan real y profundamente el interés de los grandes propietarios de ganado. Considero que se recurra a ese argumento para valerse de esos pequeños ganaderos como comparsa que acompaña y cierta importancia aparente a la agitación ficticia que se hace alrededor de intereses parciales” (pp. 609 - 610).

“(...) los señores jefes del movimiento que ellos llaman de defensa de la producción ganadera, están hoy movidos por un espíritu estrecho y absoluto del monopolio. (...) (p. 610).

“Hablan los señores productores de novillos para carne chilled , que es una expresión casi aristocrática. (...) no es el caso de que discutamos, a propósito de ese problema parcial y que se va a resolver por sí solo, necesariamente, la situación de la producción ganadera total del país, ni tengamos seriamente en cuenta propósitos que traerían profunda perturbación en la producción de ganados de toda clase, aun de los que jamás van a ser chilled , sobre todo de los que van a ser consumidos por los habitantes del país, que no consumen la mejor carne que se produce. (...) en el mundo ganadero y en el comercio de carnes (...) carne para el consumo significa carne inferior, muy distinta de la que se refrigera para ser exportada”. (pp. 610 - 611).

“Hay ideas destructivas propias de un gremio obsesionado por ideas de monopolio, y de un gremio de ricos - no de un gremio de hombres modestos, ni de simples trabajadores - de un gremio que puede mirar estos problemas por encima del hombro, gente que sabe que tiene cómo vivir cómodamente a pesar de que sus novillos no se vendan durante un año o durante un par de años. Así abordan con el corazón ligero problemas como el de la prohibición y dicen palabras como las pronunciadas por el doctor Arechavala, presidente del Banco del Azul y miembro conspicuo de la comisión de defensa de la producción ganadera: ‘En el seno de la comisión de hacendados se ha traslucido que, grandes y chicos, dada la situación ruinosa y verdaderamente desesperante, han estado apunto de solicitar la suspensión de la exportación de ganado vacuno. Si se suspendiera la exportación, se comería carne muy barata en la república, pero los hacendados moriremos’” (p. 611).

“Como ven los señores diputados, los diputados socialistas, al oponernos a esta serie de malos proyectos no nos presentamos como defensores del consumo urbano de carne de vaca. Sabemos que estos proyectos, si llegan a ser leyes, no podrán conducir sino a un desbarajuste mayor de la situación ganadera y al derrumbe mayor de precios del ganado vacuno, y que, por consiguiente, la población de las ciudades argentinas comería carne más barata que hoy. Pero eso no obsta a que, teniendo siempre en cuenta los puntos de vista fundamentales que nos son propios, nos opongamos con todas nuestras fuerzas a que se sancionen como leyes estos malos propósitos” (p. 611).

“La prohibición de la exportación y todas las medidas análogas, las pueden tomar motu propio los señores hacendados, desde el momento que así lo quieren, con no vender sus novillos - en lugar de tenerlos en sus campos dos años pueden tenerlos tres o cuatro - con abaratar la carne de consumo en la república, facilitando la faena del mayor número de reses, como lo ha realizado con todo éxito en Mar del Plata la municipalidad socialista, resolverán en parte el problema; pero no pueden pretender que nosotros nos compliquemos en medidas absurdas, restrictivas del comercio exterior de ganado”. (p. 611).

“Y yo digo que la ebriedad ganadera de la mayoría de la comisión ha llegado hasta el punto de que el más conspicuo de sus miembros, aunque no sea el presidente de la comisión, el señor diputado Sánchez Sorondo, ha podido pronunciar estas palabras, tomadas de la versión taquigráfica de la sesión celebrada por la comisión el 15 de enero de 1923: ‘Aunque esto moleste nuestro orgullo nacional, si queremos defender la vida del país, tenemos que colocarnos en la situación de colonia inglesa en materia de carnes. Esto no se puede decir en la cámara, pero es la verdad. Digamos a Inglaterra: nosotros los proveemos a ustedes carne, pero ustedes serán los únicos que nos proveerán de todo lo que necesitamos; si precisamos máquinas americanas, vendrán de Inglaterra” Es decir, que el señor diputado Sánchez Sorondo proponía que nos colocáramos en una situación inferior a la de las colonias inglesas, que comercian libremente con el mundo con tal que Inglaterra consumiera en mayor número nuestros novillos (...) el señor Sánchez Sorondo pretendía que se hiciera un tratado de pleito homenaje a aquel imperio, para que, comprándonos carne a un precio un poquito mejor, nos declaráramos tributarios de ese país en todo el resto de nuestro comercio, aun para la importación de artículos que necesitáramos de otros países” (p. 612).

“(...) la idea central de casi todos es la creación por ley y a expensas de la nación, del trust oficial de los estancieros: esa es la intención o el sueño de la mayoría de la comisión; el trust capitalista de los estancieros a costa del estado, hecho por el estado a su propia costa”. De este orden de iniciativas es la de la comisión reguladora, cuyos miembros tendrían sueldo y presupuesto de gastos en la ley general de presupuesto, a pagarse de rentas generales, para que los estancieros vendieran a más alto precio sus novillos” (p. 619).

“(...) monopolio fundado por ley a expensas de los consumidores de todo el país (...)” (p. 619).

“Nosotros, señores diputados, no nos asustamos de las grandes ideas en materia de producción y de cambio organizados por el estado. Somos socialistas; no renegamos, por supuesto, del estado; creemos que el estado va a hacerse más inteligente y virtuoso a medida que se incorporen a sus autoridades representantes auténticos y genuinos del pueblo trabajador, de la clase de gente que no tiene privilegios que defender y que sabe controlar a esos representantes, teniéndolos siempre sujetos a su obligación estricta de representantes del proletariado.

(...) De modo que, en principio, nosotros creemos que el estado, si no hoy, mañana, será capaz de organizar la producción y el comercio, y creemos en el trust organizado por el estado.

Tenemos de ello un ejemplo actual, muy interesante, señores diputados: es la última forma que ha tomado en Rusia la política del partido comunista. Lo que se llama allí la nueva política económica consiste en reconocer la importancia de la dirección técnica y de la capacidad económica de los empresarios capitalistas, animados del deseo de lucro. Se la reconoce hoy como una verdad fundamental del nuevo mundo ruso, pero se dice: si para aprovechar al máximum esa capacidad técnica y económica es necesario centralizar la producción y el cambio, si es necesario formar grandes organizaciones comerciales e industriales dirigidas por hombres capaces y bien remunerados (...) es necesario - dicen esos hombres - poner esos grandes organismos bajo el control absoluto del estado, es indispensable que por lo menos más de la mitad de las acciones pertenezcan directamente al estado, para que éste en cualquier momento sea la influencia predominante y pueda tener a raya la codicia y los apetitos del capital incorporado a esas grandes organizaciones.

(...) Nosotros, pues, inspirados en ese ejemplo, traemos a la cámara nuestro proyecto de trust nacional de la carne, cuyos artículos principales, serían más o menos los siguientes: ‘Declárase necesario para el consumo y la producción nacional, la constitución del trust nacional de la carne. Esta empresa será mixta, correspondiendo al estado el 53 por ciento de las acciones y el 47 por ciento a los otros accionistas’ (...) ¿El estado recibirá sus acciones en compensación de su iniciativa, dirección, control y buena voluntad’ (...) ‘Los otros accionistas recibirán acciones en pago de sus tierras de pastoreo, instalaciones rurales, ganado vacuno, ovino y porcino, instalaciones frigoríficas y de distribución de carnes todo lo cual se declara expropiado por su valor actual y pagadero en la forma que señala la ley, es decir, en acciones del trust nacional, que representarían el 47 por ciento del total de acciones (...)’ (...) ‘El directorio tendrá su sede en Buenos Aires y sus funciones serán las de organizar la producción y faena del ganado y la venta de sus productos y subproductos en el mercado interno y en el extranjero’ (...) ‘Los precios de venta serán uniformes dentro y fuera del país, salvo las diferencias impuestas por el costo del transporte, seguro, comisiones, etc.’ (...) ‘Los salarios que pague el trust, expresados en oro metálico, no podrán ser inferiores a los que reciban por igual trabajo los trabajadores empleados en las mismas tareas en el país extranjero donde esos salarios sean más altos’ (...) [siguen los artículos sobre condiciones de trabajo y vivienda].” (pp. 620 - 621).

“En este sentido la ganadería es la industria madre; pero yo quisiera llamarla, más bien, la industria bisabuela, la industria caduca que no lleva al país hacia adelante; industria estancada, industria que paraliza la marcha de la nación hacia su porvenir necesario” (p. 622).

“Da pena pensar que el ramo que se presenta en esta cámara como la industria madre del país, la explotación capitalista que maneja capitales más ingentes - no diré que los maneja con acierto, pero sí que los tiene en sus manos - publique semejantes datos sobre los salarios del trabajador rural argentino. Es reconocer la situación miserable y abyecta a que ha conducido al trabajador criollo la política del país (...)” (p. 632).

Fuente: argenpress


Juan B. Justo (de pie) y Mario Bravo (sentado).
(foto: -

sábado, 5 de julio de 2008

Archivo Nro: 10

DIAGRAMA DEL PROCEDIMIENTO DE FORMACION Y SANCION DE LAS LEYES

FORMACION Y SANCION DE LAS LEYES

Cámara de Origen

Cámara Revisora

Resultado

Ref. Art. 78 de la Constitución Nacional:

Proyecto aprobado por mayoría absoluta

Aprueba por mayoría absoluta

Sanción del proyecto (aprobación por ambas cámaras). Pasa al Poder Ejecutivo

Cámara de Origen

Cámara Revisora

Resultado

Ref. Art. 81 de la Constitución Nacional:

Proyecto desechado

(rechazado en su totalidad)


No puede repetirse en las sesiones de ese año.

Cámara de Origen

Cámara Revisora

Resultado

Ref. Art. 81 de la Constitución Nacional:

Proyecto aprobado por mayoría absoluta

Es desechado totalmente

No puede repetirse en las sesiones de ese año.

Cámara de Origen

Cámara Revisora

Resultado

Ref. Art. 81 de la Constitución Nacional:

Proyecto aprobado por mayoría absoluta.

Adicionado o corregido (es decir: modificado) por mayoría absoluta.- Debe indicarse el resultado de la votación.

Vuelve a la Cámara de Origen

No puede desechar el proyecto ni introducir nuevas adiciones o correcciones:



a) Acepta las adiciones y correcciones


Sanción del texto aprobado en la Cámara Revisora. Pasa al Poder Ejecutivo

b) Insiste en la redacción originaria, para lo que se requiere mayoría absoluta.


Sanción del texto aprobado en la Cámara de Origen. Pasa al Poder Ejecutivo

c) No logra la mayoría absoluta para insistir en la redacción originaria.


Sanción del texto aprobado en la Cámara Revisora. Pasa al Poder Ejecutivo

Cámara de Origen

Cámara Revisora

Resultado

Ref. Art. 81 de la Constitución Nacional:

Proyecto aprobado por mayoría absoluta.

Adicionado o corregido por los 2/3 de votos. Debe indicarse el resultado de la votación.-

Vuelve a la Cámara de Origen.-

No puede desechar el proyecto ni introducir nuevas adiciones o correcciones:



a) Acepta las adiciones y correcciones


Se sanciona el texto aprobado en la Cámara Revisora. Pasa al Poder Ejecutivo.

b) Insiste en la redacción originaria, para lo que se requiere los 2/3 de votos.


Se sanciona el texto aprobado en la Cámara de Origen. Pasa al Poder Ejecutivo.

c) No logra los 2/3 de los votos para insistir en la redacción originaria.


Se sanciona el texto aprobado en la Cámara Revisora. Pasa al Poder Ejecutivo

Ref. Art. Art. 80 de la Constitución Nacional

Una vez sancionado por las Cámaras, el Poder Ejecutivo promulga (aprueba) y publica, u observa (veta) el proyecto, total o parcialmente.

Se reputa que lo aprueba, si no lo devuelve al Congreso en el término de diez días útiles (hábiles).- (Se la llama promulgación tácita. En cambio la sanción que hagan las cámaras legislativas debe ser expresa, ya que el Art. 82 de la Constitución Nacional, prohíbe la sanción tácita o ficta.-)

Los proyectos observados parcialmente no podrán ser aprobados en la parte restante, a menos que esta última tenga autonomía normativa y su aprobación parcial no altere el espíritu ni la unidad del proyecto sancionado por el Congreso. En este supuesto, (el de observación parcial y promulgación parcial) será de aplicación el procedimiento previsto para los decretos de necesidad y urgencia.-

(Volver al inicio del cuadro)

INSISTENCIA DE LAS CAMARAS

Ref Art. 83 de la Constitución Nacional:

Un proyecto observado por el Poder Ejecutivo, retorna con sus objeciones a la Cámara de Origen y luego a la Cámara Revisora. Ambas vuelven a debatirlo, y si con 2/3 de votos confirman la sanción originaria, el proyecto es ley y el Poder Ejecutivo debe promulgarlo como tal. Las votaciones deben ser nominales, por si o por no, y tanto los nombres como los fundamentos de los sufragantes, y las objeciones del Poder Ejecutivo, se publicarán inmediatamente por la prensa. Si las Cámaras difieren sobre las objeciones, el proyecto no podrá repetirse en las sesiones de aquel año.

(Volver al inicio del cuadro)


NOTAS ACLARATORIAS:

DELEGACION EN LAS COMISIONES: TRATAMIENTO EN PARTICULAR DE UN PROYECTO:

Ref. Art. 79 de la Constitución Nacional

Cada Cámara, una vez de aprobado en general un proyecto, puede delegar en las Comisiones, que correspondan por la materia, el tratamiento en particular de ese proyecto (artículo por artículo), por el voto de la mayoría absoluta del total de legisladores. Igual mayoría se requerirá: a) para dejar la delegación sin efecto, y b) en las Comisiones, para decidir cada votación en particular, luego de las cuales se seguirá el trámite ordinario.-

GLOSARIO

Mayoría absoluta: Voto de más de la mitad de los miembros presentes, observando el requisito de quórum. En casos específicos, tanto la Constitución como los reglamentos de las Cámaras, determinan distintos tipos de mayoría.

Cámara de Origen: En principio, el Senado o la Cámara de Diputados pueden ser indistintamente "Cámara de Origen". (Art. 77 de la Constitución Nacional), estando explicitadas las excepciones en la propia Constitución o en las leyes.-

REFERENCIAS:

CONSTITUCION DE LA NACION ARGENTINA: Capítulo Quinto - De La Formación Y Sanción De Las Leyes

Artículo 77. - Las leyes pueden tener principio en cualquiera de las Cámaras del Congreso, por proyectos presentados por sus miembros o por el Poder Ejecutivo, salvo las excepciones que establece esta Constitución.

Los proyectos de ley que modifiquen el régimen electoral y de partidos políticos deberán ser aprobados por mayoría absoluta del total de los miembros de las Cámaras

(Volver)

Artículo 78. - Aprobado un proyecto de ley por la Cámara de su origen, pasa para su discusión a la otra Cámara. Aprobado por ambas, pasa al Poder Ejecutivo de la Nación para su examen; y si también obtiene su aprobación, lo promulga como ley. (Volver)

Artículo 79. - Cada Cámara, luego de aprobar un proyecto de ley en general, puede delegar en sus comisiones la aprobación en particular del proyecto, con el voto de la mayoría absoluta del total de sus miembros. La Cámara podrá, con igual número de votos, dejar sin efecto la delegación y retomar el trámite ordinario. La aprobación en comisión requerirá el voto de la mayoría absoluta del total de sus miembros. Una vez aprobado el proyecto en comisión, se seguirá el trámite ordinario. (Volver)

Artículo 80. - Se reputa aprobado por el Poder Ejecutivo todo proyecto no devuelto en el término de diez días útiles. Los proyectos desechados parcialmente no podrán ser aprobados en la parte restante. Sin embargo, las partes no observadas solamente podrán ser promulgadas si tienen autonomía normativa y su aprobación parcial no altera el espíritu ni la unidad del proyecto sancionado por el Congreso. En este caso será de aplicación el procedimiento previsto para los decretos de necesidad y urgencia. (Volver)

Artículo 81. - Ningún proyecto de ley desechado totalmente por una de las Cámaras podrá repetirse en las sesiones de aquel año. Ninguna de las Cámaras puede desechar totalmente un proyecto que hubiera tenido origen en ella y luego hubiese sido adicionado o enmendado por la Cámara revisora. Si el proyecto fuere objeto de adiciones o correcciones por la Cámara revisora, deber indicarse el resultado de la votación a fin de establecer si tales adiciones o correcciones fueron realizadas por mayoría absoluta de los presentes o por las dos terceras partes de los presentes. La Cámara de origen podrá por mayoría absoluta de los presentes aprobar el proyecto con las adiciones o correcciones introducidas o insistir en la redacción originaria, a menos que las adiciones o correcciones las haya realizado la revisora por dos terceras partes de los presentes. En este último caso, el proyecto pasará al Poder Ejecutivo con las adiciones o correcciones de la Cámara revisora, salvo que la Cámara de origen insista en su redacción originaria con el voto de las dos terceras partes de los presentes. La Cámara de origen no podrá introducir nuevas adiciones o correcciones a las realizadas por la Cámara revisora. (Volver)

Artículo 82. - La voluntad de cada Cámara debe manifestarse expresamente; se excluye, en todos los casos, la sanción tácita o ficta. (Volver)

Artículo 83. - Desechado en el todo o en parte un proyecto por el Poder Ejecutivo, vuelve con sus objeciones a la Cámara de su origen; ésta lo discute de nuevo, y si lo confirma por mayoría de dos tercios de votos, pasa otra vez a la Cámara de revisión. Si ambas Cámaras lo sancionan por igual mayoría, el proyecto es ley y pasa al Poder Ejecutivo para su promulgación. Las votaciones de ambas Cámaras serán en este caso nominales, por sí o por no; y tanto los nombres y fundamentos de los sufragantes, como las objeciones del Poder Ejecutivo, se publicarán inmediatamente por la prensa. Si las Cámaras difieren sobre las objeciones, el proyecto no podrá repetirse en las sesiones de aquel año. (Volver)

Artículo 84. - En la sanción de las leyes se usará de esta fórmula: El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina, reunidos en Congreso, decretan o sancionan con fuerza de ley.

jueves, 19 de junio de 2008

Archivo Nro 9: Discurso Presidencial del 18 de Junio de 2008

Discurso completo de la Presidenta de la Nación, en Plaza de Mayo.CRISTINA FERNÁNDEZ EN LA PLAZA DE LOS SUEÑOS Y DEL AMOR Gracias, muchas gracias a todos por estar hoy aquí, en esta Plaza de Mayo, la plaza de todos los argentinos. Muchos de ustedes me conocen antes de ser Presidenta de la República Argentina, me conocieron como senadora, defendiendo la soberanía nacional de nuestros hielos continentales; me conocieron también los ex combatientes de Malvinas, cuando los acompañé en el Senado en sus luchas para lograr la ley que reconociera sus derechos; me vieron también los argentinos sentada en mi banca de diputada, junto a ese gran socialista, que fue Alfredo Bravo, reclamando la anulación de las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final; me vieron los trabajadores y sus dirigentes sindicales negarme a votar, allá en el 98', la Ley de Flexibilización Laboral y más tarde la Ley de la desvergüenza y de la Banelco; me han visto en muchas batallas, dadas con la convicción, con la pasión de mis ideas, que sé son también las de millones de argentinos. Sabía que como Presidenta de la República iba a tener que dar alguna otra gran batalla, lo supe cuando me comprometí, ante todos ustedes, a profundizar la transformación y el cambio, que ese hombre que está aquí junto a mí, mi compañero de toda la vida, comenzó el 25 de mayo del año 2003. (Aplausos). Sabía que la profundización de ese proceso venía por la redistribución del ingreso, porque si bien millones de argentinos han vuelto a recuperar el trabajo, productores y empresarios su rentabilidad, comerciantes pudieron volver a abrir sus negocios, profesionales volver a trabajar, jóvenes volver a tener esperanzas, sabía que todavía falta mucho y siempre va a faltar. Por eso, cuando tomé decisiones para redistribuir el ingreso no lo hice - se los juro - para perjudicar a nadie, al contrario, no fueron contra nadie, fueron para que todos los argentinos pudiéramos vivir un poco mejor; para que los alimentos, que mencioné en mi discurso de asunción, el 10 de diciembre, como uno de los problemas fundamentales que íbamos a tener en el mundo, junto a la energía, llegaran a todos. Tal vez algunos creyeron que era sólo un discurso de ocasión, pero aquí está, no solamente en la Argentina, en el mundo, el problema de alimentos cada vez más caros y de una energía cada vez más cara. Yo sueño - y ese fue mi compromiso al tomar las decisiones - de vivir un Bicentenario diferente al Centenario que vivió este país hace casi 100 años. Hace 100 años este país era el principal productor de carne y trigo, exportaba todo, sin embargo los argentinos se morían de hambre y los obreros eran apaleados y fusilados. (Aplausos). La Argentina del Centenario vivió sus primeros cien años con estado de sitio por la violencia que la miseria, el hambre y el dolor habían desatado entre todos los argentinos. Yo sueño con un Bicentenario diferente, con las industrias trabajando, agregando valor a sus productos para seguir sosteniendo el salario y más trabajo para los argentinos; sueño con un campo que cada vez produzca más materias primas pero que les agregue valor aquí, en nuestro país, para dar más trabajo todavía. (Aplausos). Esos son mis sueños, pero los sueños necesitan también de decisiones y del coraje necesario para tomar esas decisiones. Cuando vine aquí el 1º de abril, a hablar con todos ustedes, yo creía que realmente estaba ante la batalla por la redistribución del ingreso porque, tal vez, quienes tenían que resignar una pequeña parte de su renta extraordinaria disputaban y discutían; creía - les juro sinceramente - que estaba ante esa batalla, la de la redistribución del ingreso, la de la lucha de los intereses naturales en toda democracia donde hay conflicto social. Pero luego, cuando comenzaron a pasar los días y yo veía que desde un sector de la sociedad, desde una corporación, cuatro personas a las que nadie votó, a las que nadie eligió, se reunían, deliberaban, decidían y comunicaban al resto de los argentinos quién podía andar por las rutas del país y quién no, me di cuenta que estaba ante otra situación muy diferente. (Aplausos). ¿Por qué? Sin insultos ni agravios, el pueblo no insulta ni agravia. Me di cuenta, entonces, que estaba ante otro escenario, ante otro cuestionamiento, ya no era retenciones sí o retenciones no, ya no eran intereses, se estaba socavando, se estaba interfiriendo en la misma construcción democrática, esa que nos dice que son los representantes del pueblo, elegidos en elecciones libres, democráticas y sin proscripciones, los que deciden, deliberan y ejecutan. (Aplausos) Esa es la Argentina democrática, la de la Constitución, la de las instituciones, la de los poderes del Estado, legal y constitucionalmente establecidos. Pero cuando además empecé a ver a algunos que parecían colarse entre esos reclamos, y que ya no cuestionaban ni las retenciones ni nada, simplemente nos insultaban por haber reinstalado la vigencia de los derechos humanos en la Argentina, el escenario fue completo y total. (Aplausos) Yo creo sinceramente que eran colados que siempre tratan de acercarse cuando hay conflictividad, para ver si pueden dar marcha atrás y volver a la impunidad, no se dan cuenta que es la historia y el pueblo el que decidió derribar el muro de la impunidad. Pero quiero creer sinceramente que tal vez esas cuatro personas, llevadas por la propia dinámica de los hechos, por la propia dinámica de las corporaciones que muchas veces no pueden ver más allá de sus propios intereses sectoriales, no se dieron cuenta de lo que estaban haciendo. Yo quiero en nombre de la vigencia democrática, en nombre de la Constitución, en nombre de las leyes de la República, que adviertan que si la historia primero fue tragedia hoy se repite como comedia, y que ya los argentinos no queremos más comedias, queremos por sobre todas las cosas volver a recuperar responsabilidad institucional y vigencia de la Constitución. Cuando uno ve el mundo que hoy tenemos, cuando un dirigente lo es no solamente porque ocupa un lugar institucional sino porque además puede anticiparse a lo que viene, advierte cuánta razón teníamos en volver a retomar instrumentos básicos de la política económica del Estado como son los derechos de importación y de exportación para apuntalar un proyecto nacional y popular. (Aplausos) Permítanme decirles que estos mismos derechos de exportación que hoy son cuestionados, junto a los derechos de importación, también formaron parte de otra política, la política de los años `90. Allí se bajaron a cero todos los derechos de exportación vinculados con lo agropecuario, se bajaron también a cero los derechos de importación, se nos cayó todo, el campo, la industria. Es entonces hora de que todos los argentinos advirtamos la importancia de estos instrumentos que los grandes países desarrollados utilizan para protegerse y muchas veces utilizaron para perjudicarnos a nosotros, los países emergentes. (Aplausos) Lo sabemos porque lo discutimos en el mundo junto a otras naciones que creen que es necesario recuperar los instrumentos de decisión nacional para construir un país más justo. Estamos ante una gran oportunidad histórica por primera vez, por primera vez ellos necesitan más de nosotros que nosotros de ellos. (Aplausos) Seamos inteligentes, dejemos de mirarnos el ombligo, dejemos de lado esa costumbre de cierta dirigencia argentina que cuando se frustra frente al voto popular se encierra sobre sí misma y no es capaz de mirar o tener una idea mejor, y si no la tiene, tiene que apoyar al que tiene una idea mejor que él. Necesitamos todos los argentinos, todos los sectores de la producción, del trabajo, de la industria, del comercio, aunar esfuerzos para aprovechar esta oportunidad y construir el país que soñamos. Yo empecé muy chica con esas mismas banderas que muchos de ustedes portan con orgullo. Pasaron muchas cosas argentinos, nos dividieron, nos enfrentaron los unos con los otros, civilices y militares, el campo y la industria, y solamente se beneficiaron de esos enfrentamientos muy poquitos. Los que primero cayeron como siempre fueron los pobres, después fueron los trabajadores, después vinieron por la clase media, por esa clase media que muchas veces a partir de prejuicios culturales termina actuando contra sus propios intereses. Los intereses de la clase media son los de los trabajadores, son los de los empresarios comerciantes, son los de los argentinos que tienen sus intereses atados aquí a la tierra, que no pueden girar dólares al exterior, que tienen su casa aquí, sus hijos. Tenemos que aprender a mirar más allá de lo que nos muestran; tenemos que aprender a escuchar más allá de lo que nos recitan; tenemos que comenzar a mirar en base a nuestros propios intereses para dejar de lado los cantos de sirena. Tuvimos demasiados cantos de sirena y nos fue muy mal. Por eso yo quiero desde aquí, desde esta Plaza de Mayo que, como dije ayer, empezó siendo de los peronistas, pero que después de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo es de todos los argentinos (Aplausos) Desde esta Plaza quiero convocar a todos a que discutamos en este acuerdo del Bicentenario cómo podemos mejorar nuestras políticas agropecuarias para producir más, pero también para que los argentinos sigan comiendo bien, es imprescindible garantizar la mesa de los argentinos. También tenemos que saber y decidir los argentinos cómo queremos vivir y convivir. Tenemos que aprender que muchas veces puede haber diálogo, discusión y debate, y ojalá que haya acuerdo, pero también sabemos que dialogar puede ser no estar de acuerdo en algún punto. Tenemos que aprender de una buena vez por todas a procesar democráticamente nuestras diferencias. Tal vez con tanto golpe de Estado, con tanta interrupción institucional que hemos vivido, creemos que todo se arregla con intolerancia, con golpes, con bocinas, cacerolas o corte de ruta. Yo creo sinceramente, argentinos, que así no se arreglan las cosas, al contrario, cada vez se desarreglan más. Siento que nos tenemos que dar la tarea todos, sin excepciones, empezando por quien habla, de contribuir a construir más democracia y más institución. Yo les pido a quienes tal vez, estoy segura, equivocados por la propia dinámica sectorial, equivocaron el rumbo y quisieron mandarnos a todos los argentinos, a decirnos por dónde podíamos pasar y por dónde no, si pasaba combustible, pasaba leche o pasaba pan. Yo creo que estuvieron confundidos. Por eso les pido que en nombre de la democracia, que en nombre de la Constitución, que en nombre de las leyes, liberen las rutas y dejen que los argentinos volvamos a producir y trabajar. (Aplausos) No tengan miedo ni dudas al ejercer su representación sectorial, porque si realmente son representativos seguramente no va a ser necesario que corten ninguna ruta para que no se comercialicen granos o carne. Debemos entonces tenderles la mano y llamarlos a la reflexión, no en nombre del Gobierno, tampoco en nombre de esta plaza, sino en nombre de los millones y millones de argentinos a los que todavía les falta seguridad, paz, pan y trabajo. En nombre de ellos, de los que todavía sufren, los convocamos a este acuerdo del Bicentenario. Quiero decirles y quiero que todos nos vean y nos escuchen, porque esta es una plaza del amor y de los sueños, que no vinimos a agraviar, no vinimos a insultar, simplemente a contar nuestras ideas del país que soñamos y cómo lo queremos hacer. A los que crean que pueden hacerlo mejor que nosotros, y seguramente habrá quien lo pueda hacer mejor que nosotros, los invitamos a que democráticamente se constituyan como partido político y en las próximas elecciones reclamen el voto del pueblo para ejecutar sus políticas y su modelo. (Aplausos) Así se construye calidad institucional, así se construye democracia, así se defiende la Constitución y así se hace honor a la bandera y a la historia de la Patria. Muchas gracias por esta Plaza de todos los argentinos, por la Plaza de los sueños y del amor, del país más justo, más democrático, por la democracia, por las instituciones, por la Constitución. Todos juntos hacia el Bicentenario. Gracias Argentina, gracias a todos.

martes, 17 de junio de 2008

Archivo Nro 8: Discurso de Cristina del 17/06/08


Discurso completo de la presidenta Cristina Fernández en el homenaje a las víctimas del bombardeo a Plaza de Mayo.

CRISTINA A 53 AÑOS DEL ASESINATO EN MASA AL PUEBLO PERONISTA.

Gracias, muchas gracias, buenas tardes a todos y a todas, estamos todos emocionados.

En este día en el que estamos conmemorando el 53 aniversario de los bombardeos a la Plaza de Mayo, inauguramos una maravillosa estatua, más que estatua es un monumento, que hoy está aquí, en la plaza que está al lado de la Casa Rosada, recordando no solamente hombres y mujeres que perdieron la vida en esa trágica jornada, sino fundamentalmente tal vez uno de los hitos, una de las claves de la historia contemporánea de los argentinos de los últimos 50 ó 60 años.

Ese día, aviones de la Marina bombardearon la Casa Rosada, esta Casa Rosada, donde un Gobierno constitucional, que presidía el general Perón, conducía los destinos de la República.

Sería fácil únicamente pensar que fueron militares los que bombardearon la plaza, de hecho lo fueron, obviamente, conducían los aviones, pero nunca en la historia reciente de nuestro país los golpes de Estado solamente han tenido protagonistas militares, eso no es cierto, es una reducción.

(Aplausos).

Es tal vez encontrar un fantástico chivo emisario, las Fuerzas Armadas Argentinas, que permítanme decirlo, más allá de las responsabilidades que les han cabido, siempre han sido utilizadas como mascarón de proa en la historia reciente, para interrumpir procesos democráticos.

Es algo que también debemos reconocer como verdad histórica, sin que ello implique eliminar responsabilidades, pero colocarlas sí en su contexto histórico, como un homenaje a la verdad.

Y yo creo que de allí en más, como antes también desde el 30, tal vez con golpes menos cruentos, se instaló en la Argentina la impotencia de aquellos sectores civiles que incapaces de organizar un proyecto político que fuera convalidado por el voto popular, utilizaban a las Fuerzas Armadas precisamente para interrumpir los procesos democráticos.

Creo que hoy el mejor homenaje que podemos hacer a esas vidas, y que lo podemos hacer también nosotros como argentinos, es que finalmente se pueda reconstruir en la Argentina un sistema político donde todos puedan sentirse representados y expresados. Porque la clave está en presentar las ideas de cada uno, los modelos de país de cada uno ante la ciudadanía, y cuando ésta elige y vota, si ese voto no nos ha sido favorable, a mejorar la propuesta y esperar el próximo turno electoral, esa es la clave.

(Aplausos)

Yo que toda la vida he militado en este partido, el Peronismo -a mí me gusta decirle Peronismo, a otros les gusta decirle Justicialismo-, que siempre he creído en la justicia social, en la distribución del ingreso, que nos tocó ganar y perder elecciones como partido, pero que siempre fuimos respetuosos de la voluntad popular, quiero convocar a todos los argentinos, a aquellos que tal vez no les guste este modelo que a partir del 25 de mayo del 2003 devolvió a los argentinos esperanza, trabajo, tal vez porque piensan que pueden hacerlo mejor o de otro modo, o tal vez porque piensan que es bueno que por ejemplo pueda haber pobres y ricos, y que tienen derecho a pensarlo y a sentirlo así, pero asumirse, cada uno en su espacio, con vocación participativa y democrática, a someterse a la ciudadanía. Y allí, con esa representación que da el voto popular, hacer homenaje a la democracia y a todas las víctimas que ha tenido este país.

Yo recién escuchaba a quien me precedió en el uso de la palabra, su padre tenía 29 años cuando murió, 4º año de derecho, Policía Federal.

Siempre fueron los jóvenes los que pusieron la sangre en nuestro país.

(Aplausos)

En el `55 fueron jóvenes; en el `76 fueron jóvenes; en Malvinas fueron jóvenes; y fueron jóvenes también en los días de diciembre del 2001 los que murieron.

Siempre son los jóvenes.

(Aplausos)

Yo les pido en nombre de esos jóvenes, que no solamente muchos mueren por una bala, sino por la miseria, o por la droga, como recién gritó una compañera del barrio,

(Aplausos)

porque no han tenido las oportunidades que tuvimos quienes vivimos y nacimos en un país distinto.

Ayer hizo 53 años, yo soy del 53.

Nací en un país donde había trabajo, donde la gente aprendió a comer todos los días y cuatro veces, donde muchos tuvieron vacaciones por primera vez, donde muchos conocieron el mar porque empezaron a hacer turismo popular Perón y Eva Perón.

(Aplausos)

Por todas esas cosas y en nombre de todos ellos les pido a todos los hombres y mujeres, pertenezcan a sectores sociales o políticos, que en nombre de esa democracia la respetemos todos los días un poco más.

Todos ustedes saben los días que corren.

Hubo un señor que alguna vez dijo "la historia siempre se repite, primero como tragedia y después como comedia".

Yo quiero en nombre de estas cosas anunciarles hoy que esta medida de las retenciones móviles que tanto revuelo ha causado a un sector que hace 90 días corta rutas, impide que otros argentinos transiten libremente con su trabajo; quiero darle a esa decisión que tomé con las facultades que me concede la Ley, más contenido democrático y más institucionalidad aún.

En el día de la fecha voy a enviar al Parlamento de la Nación (Aplausos) un proyecto de ley, porque si no les basta con esta Presidenta, que hace 6 meses obtuvo el 46 por ciento de los votos, y en uso de sus facultades, por la redistribución del ingreso y para que los alimentos de los argentinos puedan seguir teniendo un precio accesible, el pan, la carne, la leche

(Aplausos)

para nuestra gente, voy a enviarlo para que en Parlamento también sea tratada la medida, más allá de su vigencia, porque es una facultad que, de acuerdo al código aduanero, le corresponde al Poder Ejecutivo.

Pero yo digo que la democracia se defiende con más democracia y que las instituciones se defienden con más instituciones.

También pido igualdad en el tratamiento ante la justicia.

Porque usted, ex presidente Kirchner, tuvo un logro que fue fundamental en nuestra historia, logró cambiar una Corte Suprema de Justicia que era una vergüenza para los argentinos.

(Aplausos)

Pero también debo decirle que aún nos falta mucho para lograr una Justicia que sea igual para todos.

¿Por qué digo esto?

Me acordaba hace días de algún militante social que por pedir comida en un supermercado o cortar una calle, fue condenado y cumplió cárcel, dos años en Batán.

Con los jueces de la Constitución y las leyes de la Constitución.

También me acuerdo de vendedores ambulantes, o travestis en la puerta de la Legislatura porteña, un año presos.

Me gustaría también que la misma Justicia fuera cuando un estanciero corta la ruta (aplausos) o desabastece, o no deja pasar combustible.

Yo no quiero vivir en un país donde me digan qué puedo llevar y por dónde puedo pasar, yo quiero vivir en un país libre en serio, donde pueda transitar por todas las rutas, y que si alguien no me deja haya un juez de la Constitución, un fiscal de la República que me garantice el derecho que tengo como argentina a transitar libremente

(Aplausos)

Quiero también decirles que siempre hemos estado y estaremos dispuestos al diálogo.

Dialogaba el señor jefe de Gabinete y se dieron muchísimas medidas, pero el diálogo debe ser a partir de que definitivamente y para siempre no se corten más rutas ni se entorpezca la vida de los argentinos. (Aplausos)

Porque son quienes cortan rutas, impiden el tránsito, agreden funcionarios, por allí lo veo a Agustín Rossi, en su casa de Rosario, él solito, no tiene custodia, es un diputado de la Nación, con su familia, siendo agredido por quienes presiden la Sociedad Rural de Rosario.

Y yo digo, argentinos, que nos merecemos una democracia donde los que gobiernen sean los que han sido elegidos para estar aquí en la Casa Rosada o en el Parlamento, con las normas de la Constitución.

No quiero un país, una democracia corporativa donde se crea que se puede manejar desde la Sociedad Rural, con cacerolas, cortes de ruta y bocinas, así no se gobierna un país.

(Aplausos)

Quiero llamarlos a todos los argentinos, a muchos que he leído en letras de molde durante tanto tiempo preocupados por la imagen internacional de la Argentina, cuando los piquetes sociales; párrafos enteros, editoriales extensas, pedir por la imagen de los argentinos.

¿Cuál es hoy la imagen de los argentinos donde las resoluciones de un Poder Ejecutivo Nacional se pretenden derogar desde la Sociedad Rural con un bocinazo, con un cacerolazo o con un corte de ruta? (Aplausos)

Los invito a todos los argentinos, como hice una vez desde aquí, con toda humildad, no se me cayeron los anillos por pedir perdón, nunca se me van a caer; simplemente quiero decirles que piensen, no hay derecho a ir a la casa de alguien a insultarlo a él y a su familia por el solo hecho de que es diputado y cumple con su mandato popular, con los que lo votaron, que es el gran problema que hemos tenido durante muchos años en la Argentina, que esos mandatos populares no fueran respetados.

Entonces el respeto por la democracia, por la voluntad popular, por los poderes legalmente constituidos del Estado, por una democracia del pueblo y no de las corporaciones, por una democracia en donde todos y cada uno ejercitemos nuestro derecho a disentir pero dentro del marco de las instituciones, de la ley y de la Constitución.

Esa es la Argentina que tiene que ser ejemplo en el mundo.

Y a todos los que siempre bregaron desde los distintos medios por esto, una visión un poco más equilibrada y equidistante de todo, para poder tener un relato de los argentinos diferente, porque este proceso de modelo económico que ha logrado reposicionarnos a nosotros y a nuestra gente, necesita de todos, sin lugar a dudas, pero en ese todos cada uno tiene su lugar, el lugar que le dio su gente y su representación.

Por eso, con todo el respeto, con todo el afecto es que hoy vamos a dale más democracia a la democracia, más institución a las instituciones.

(Aplausos)

Quiero finalmente decir que en los 7 meses de gestión que llevo como presidenta de todos los argentinos no he firmado un solo decreto de necesidad y urgencia.

(Aplausos)

Esto lo digo porque a usted, ex Presidente y hoy presidente del Partido Justicialista, le dedicaron horas enteras, páginas enteras, micrófonos y cámaras contando todos los decretos de necesidad y urgencia que había firmado, comparándolos con los que habían firmado los otros y cuál había hecho más y cuál había hecho menos.

Me hablaban de calidad institucional.

Yo tengo compromiso con la calidad institucional y no significa que quien haya firmado un decreto de necesidad y urgencia esté fuera de la ley, porque como lo sostuve como senadora no los introdujo este gobierno sino la reforma de 1994 en nuestra Constitución Nacional.

Pero yo he querido, como una contribución muy fuerte, como un compromiso muy fuerte a esa calidad institucional, no hacer uso de esa facultad que me confiere la Constitución.

No he visto una sola línea, porque en realidad, vamos, no les molestan las formas ni les importa la calidad institucional, me parece que a algunos lo que les molesta en el fondo son las políticas públicas populares.

(Aplausos)

No hay una sola letra de molde que señale esta condición.

Sí hablar horas acerca de otras cosas, pero creo que lo importante es este compromiso que yo he asumido en serio de mejorar la calidad institucional de los argentinos.

Y les pido que en nombre de esa calidad institucional las instituciones de la República legítimamente elegidas por el voto popular en el Parlamento y en el Poder Ejecutivo sigan siendo las que deciden políticas, y aquellos ciudadanos que están en desacuerdo con esas políticas porque creen afectados sus intereses, pueden recurrir a la Justicia, pero si además quieren cambiar el modelo económico de país lo que deben hacer es organizar un partido político, presentarse a elecciones y ganarlas.

(Aplausos)

Quiero decirles finalmente que he sido una militante política toda mi vida y la verdad que cuando comenzó la democracia, allá por 1983, con una nueva valorización que también hicimos nosotros, desde la juventud, que tal vez teníamos una visión de la democracia allá por los años 70 lábil, desdeñosa casi, tal vez porque corrían tiempos en el mundo y en el país de cambios y revoluciones, pero la historia nos enseñó a valorar a la democracia.

¿Saben por qué? Por todas las cosas que nos pasaron, por todo lo que perdimos y todas las vidas que se perdieron de argentinos que ya no están.

Este aprendizaje de puesta en escena en el centro de la democracia nos significó, por lo menos en lo personal, un aprendizaje fuerte.

Primero comenzamos a competir en internas en nuestro propio partido y empezamos perdiendo, dos veces antes de ganar.

Será que tal vez para aprender a ganar primero hay que saber perder. (Aplausos)

Y me parece que tal vez esta suerte de pequeña historia personal de quien es hoy Primera Mandataria de los argentinos, ayude a que todos podamos reflexionar un poco sobre este país que queremos.

Quiero también, en nombre de esa militancia, porque no puedo olvidarlos, invitarlos mañana a esta Plaza de Mayo, que ya no es de los peronistas, hace mucho tiempo que dejó de ser de los peronistas, es de los argentinos.

Esas mujeres de pañuelo blanco la convirtieron en la plaza de todos los argentinos.

(Aplausos)

Quiero invitarlos a compartir a todos, no importa de qué partido, no importa de qué lugar, no importa de qué sector, lo importante no es de dónde se viene sino adónde se va, cuál es el país que queremos.

Y aún cuando mañana tengamos opciones electorales diferentes, lo importante es tener en común ese hilo conductor de respeto a la democracia y a la voluntad popular, y por eso y en nombre de eso quiero agradecerles a ustedes, a la Comisión de Víctimas de los bombardeos del 16 de junio y a todos los argentinos y argentinas que hayan tenido un dolor inferido por la intolerancia de otro argentino.

En nombre de todos y por todos ellos, perdón para todos los argentinos que han sufrido gestos de intolerancia.

Muchas gracias y muy buenas tardes a todos.


Martes, 17 de Junio de 2008